Un equipo de investigadores peruanos anunció la detección de un nuevo corredor de biodiversidad en la vertiente oriental de los Andes, identificado mediante modelos de inteligencia artificial aplicados a imágenes satelitales, sensores climáticos y registros de fauna. El hallazgo, confirmado esta semana, permitirá mejorar las estrategias de conservación en una de las regiones ecológicas más diversas del planeta.
El corredor se extiende a lo largo de un conjunto de bosques montanos donde convergen especies de zonas húmedas amazónicas y ecosistemas altoandinos. La IA ecológica utilizada en el estudio analizó patrones de movimiento, variaciones de temperatura y disponibilidad de hábitats, revelando conexiones que no habían sido detectadas por métodos tradicionales.
Los investigadores explicaron que estos corredores cumplen un rol esencial al permitir que animales de gran movilidad —como tapires, osos andinos y diversas especies de felinos— puedan desplazarse entre áreas protegidas, manteniendo el intercambio genético y reduciendo el riesgo de aislamiento poblacional.
Las herramientas digitales empleadas integraron más de una década de datos ambientales, lo que permitió reconstruir escenarios históricos y proyectar cómo podría cambiar la conectividad del paisaje bajo diferentes modelos climáticos. Según los especialistas, el corredor recién identificado podría volverse aún más importante en el futuro, ya que muchas especies buscarán altitudes mayores ante el aumento progresivo de las temperaturas.
El estudio también identificó zonas críticas donde la presión humana —como expansión agrícola, deforestación selectiva y apertura de caminos rurales— podría interrumpir el corredor en los próximos años. Estos puntos serán priorizados para acciones de restauración ecológica y acuerdos de conservación con comunidades locales.
En términos de gestión ambiental, el hallazgo ofrece una base científica más sólida para actualizar planes de ordenamiento territorial y delimitar áreas estratégicas de protección. La combinación de IA ecológica y monitoreo satelital a gran escala se está consolidando como una herramienta central para diseñar políticas de conservación basadas en evidencia real y dinámica.
Organizaciones ambientales regionales celebraron el descubrimiento y destacaron que este tipo de estudios permite anticipar riesgos antes de que la biodiversidad sufra daños irreversibles. También subrayaron la importancia de integrar conocimiento científico con iniciativas comunitarias, un enfoque que ha demostrado ser clave para sostener proyectos de conservación a largo plazo.
El equipo científico anticipó que los próximos pasos incluirán trabajo de campo intensivo, instalación de nuevas cámaras trampa y el desarrollo de un mapa interactivo abierto al público. El objetivo es proporcionar una herramienta de monitoreo continuo y accesible para investigadores, autoridades y organizaciones ambientales.