Ir a página principal
ActualidadCientifica.com — Ciencia y tecnología en profundidad

El telescopio Webb identifica la supernova más temprana observada en el Universo

Un equipo internacional de astrónomos ha utilizado el telescopio espacial James Webb para identificar la que, hasta ahora, es la supernova más temprana observada en la historia del Universo. La explosión tuvo lugar cuando el cosmos apenas había recorrido una pequeña fracción de su evolución y se encontraba todavía en la etapa conocida como amanecer cósmico, dominada por las primeras galaxias y estrellas masivas.

El hallazgo se produjo al analizar un destello de alta energía detectado inicialmente como un estallido de rayos gamma muy lejano. Observaciones posteriores con distintos instrumentos habían sugerido la presencia de una supernova, pero faltaba confirmar con precisión la distancia y la naturaleza de la galaxia anfitriona. La sensibilidad infrarroja del telescopio Webb permitió medir con mayor detalle la luz procedente de ese sistema y reconstruir su firma espectral.

A partir de esas mediciones, los investigadores pudieron estimar que la explosión se originó cuando el Universo tenía unos cientos de millones de años, una época en la que las primeras generaciones de estrellas estaban moldeando la química del espacio. El resultado no solo bate un récord de distancia y antigüedad para una supernova observada, sino que también ofrece una ventana directa a los procesos de formación estelar en los primeros tiempos cósmicos.

Las supernovas son fenómenos violentos asociados al final de la vida de determinadas estrellas masivas. Cuando el núcleo de una estrella agota su combustible nuclear, puede colapsar sobre sí mismo y desencadenar una explosión que libera enormes cantidades de energía y expulsa hacia el espacio las capas externas del astro. Ese material enriquecido en elementos pesados resulta esencial para formar nuevas generaciones de estrellas, planetas y, a muy largo plazo, estructuras como los sistemas planetarios en los que puede surgir la vida.

En el caso de esta supernova lejana, los datos obtenidos con el telescopio Webb permiten estudiar cómo eran las estrellas que explotaban en el Universo temprano y qué tipo de elementos químicos liberaban. La información espectral recogida por los instrumentos revela la presencia de materiales típicos de las explosiones de estrellas masivas, y aporta pistas sobre la masa de la estrella progenitora y sobre las condiciones físicas del entorno donde se formó.

El estudio también ayuda a comprender cómo se ensamblaron las primeras galaxias. Las explosiones de supernova influyen en la dinámica del gas interestelar, impulsan ondas de choque que pueden desencadenar nuevos episodios de formación estelar y, al mismo tiempo, pueden expulsar parte del gas fuera de la galaxia. Observar estos procesos en una época tan temprana permite probar los modelos teóricos que describen la evolución de las galaxias desde sus fases iniciales hasta las estructuras más maduras que se ven en el entorno cercano.

Para captar la señal, el equipo combinó observaciones en diferentes longitudes de onda y aplicó técnicas de procesado avanzadas para separar la luz de la supernova de la emisión de la propia galaxia. El telescopio Webb, con su capacidad para detectar señales muy débiles en el infrarrojo, resulta especialmente adecuado para este tipo de estudios, ya que la expansión del Universo desplaza hacia esas longitudes de onda la luz emitida en el pasado más remoto.

Los resultados se suman a un conjunto creciente de descubrimientos que muestran la capacidad del observatorio para explorar el Universo primitivo con un nivel de detalle sin precedentes. En los últimos meses, distintas campañas de observación han revelado galaxias más masivas de lo esperado para épocas muy tempranas y han aportado indicios sobre la presencia de estrellas extremadamente luminosas en los primeros cúmulos.

Más allá del récord, la identificación de esta supernova temprana sirve como referencia para futuras campañas de observación. Con ella, los astrónomos pueden calibrar mejor sus métodos para buscar explosiones similares en otros campos del cielo y diseñar programas de seguimiento que permitan observar cómo evoluciona la luz de estas explosiones a lo largo del tiempo, incluso cuando proceden de los confines del Universo observable.

A medida que el telescopio Webb continúe recopilando datos, se espera que el número de supernovas detectadas en el amanecer cósmico aumente. Cada nuevo registro aportará información clave sobre la formación de las primeras estrellas, la producción inicial de elementos pesados y el ritmo al que las primeras galaxias convirtieron el gas primordial en estructuras complejas. Para la comunidad científica, este tipo de descubrimientos constituye una herramienta fundamental para reconstruir la historia temprana del cosmos con una precisión cada vez mayor.

© 2025 Octavio Chaparro. Todos los derechos reservados.

Aviso legal: Este texto es obra original de su autor y se encuentra protegido por la legislación internacional de propiedad intelectual. Queda prohibida su reproducción total o parcial, distribución o comunicación pública sin autorización expresa del titular.

Ir a página principal