Un equipo de investigación en un hospital universitario de Estados Unidos empleó secuenciación genómica portátil para identificar, en menos de seis horas, la bacteria responsable de un brote intrahospitalario resistente a múltiples antibióticos. La tecnología permitió contener la propagación del microorganismo y ajustar los tratamientos, según confirmó el grupo de control de infecciones del centro.

El brote se detectó tras varios casos de infección en pacientes sometidos a procedimientos invasivos en una unidad de cuidados críticos. Los cultivos iniciales no lograban precisar si todos los casos respondían al mismo origen, un dato clave para activar protocolos de contención específicos. Ante la urgencia, los especialistas recurrieron a un dispositivo de secuenciación de ADN de bolsillo que permite leer genomas bacterianos completos directamente desde muestras clínicas sin necesidad de cultivos prolongados.

La tecnología reveló que todos los pacientes estaban afectados por la misma variante de una bacteria oportunista conocida por su capacidad para sobrevivir en superficies hospitalarias y equipos médicos complejos. Además, el análisis identificó un conjunto de genes de resistencia que explicaban la baja respuesta a terapias estándar. Esta combinación de información permitió diseñar una estrategia de aislamiento reforzado y orientar el uso de antibióticos alternativos con mayor probabilidad de éxito.

Los resultados preliminares fueron validados por el laboratorio central en las horas siguientes, confirmando la alta precisión del método portátil. Los especialistas destacaron que la secuenciación rápida permitió tomar decisiones basadas en evidencia antes de que el brote se expandiera a otras áreas del hospital. La intervención temprana redujo el riesgo para pacientes vulnerables y evitó una interrupción mayor de las actividades clínicas.

Investigadores del equipo explicaron que esta clase de dispositivos está transformando la vigilancia epidemiológica en tiempo real. Su portabilidad y velocidad permiten detectar cadenas de transmisión, comparar variantes bacterianas y establecer vínculos entre casos aparentemente aislados. A largo plazo, anticipan que esta tecnología se integrará de forma rutinaria en hospitales para monitorear brotes, optimizar terapias y reducir el impacto de microorganismos resistentes.

El caso también subraya la creciente importancia de la genómica en la gestión de crisis sanitarias. Con el aumento global de bacterias resistentes, disponer de herramientas capaces de identificar patógenos y sus mutaciones relevantes en cuestión de horas puede marcar la diferencia entre un brote controlado y una emergencia regional. Los investigadores señalan que, aunque estas tecnologías aún requieren capacitación especializada, su adopción se acelera a medida que disminuyen los costos y se amplían las capacidades de análisis.

El hospital anunció que ampliará su programa de vigilancia genética y que compartirá los datos del brote con consorcios de investigación enfocados en la resistencia antimicrobiana. La combinación de datos locales y redes globales permitirá detectar patrones emergentes y anticipar variantes que puedan representar una amenaza mayor en entornos sanitarios de alta complejidad.